Mostrando entradas con la etiqueta Roma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roma. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de enero de 2014

HISTORIA DE LOS ANILLOS DE BODA

Un anillo de boda, usado como símbolo en su celebración, representa el compromiso entre las personas contrayentes. 



La costumbre establece que la pareja debe entregarse mutuamente anillos como símbolo de alianza matrimonial, colocándoselos en la ceremonia nupcial. El anillo matrimonial se coloca en el dedo anular, aunque las distintas tradiciones establecen su uso en una u otra mano



Se trata realmente de una costumbre que no es esencial en la celebración del matrimonio: su ausencia no invalida el consentimiento dado en la ceremonia y, por lo tanto, el matrimonio celebrado sin el intercambio de los anillos sería perfectamente válido.



Pero ... ¿sabéis cuál es el origen de esta tradición?

Existen diversas teorías sobre el origen de los anillos de boda, y en cualquier caso debemos remontarnos a muchos siglos atrás.

Constan registros que muestran que el uso del anillo de boda se empleaba ya en el antiguo Egipto, sobre el año 2.700 a.C. Según la tradición, la argolla entregada servía para proteger a la novia de los malos espíritus. Su forma circular simbolizaba la eternidad (por carecer de principio y final). Los esposos egipcios renovaban cada año su promesa de amor e igualmente ocurría con los anillos.



También los matrimonios hebreos, sobre el año 1.500 a.C., se intercambiaban anillos de boda, aunque los colocaban en el dedo índice. Algo parecido ocurría en esa época en India, donde el dedo pulgar era el escogido para colocar el anillo. 




En el siglo III a.C., los griegos comenzaron a utilizar los anillos en el dedo anular, debido a que pensaban que por allí pasaba la vena que va al corazón, con lo cual estaba en contacto directo con los sentimientos. También son aportación griega las inscripciones interiores en los anillos, reflejando las iniciales o los nombres y la fecha del enlace como refuerzo de la unión.

Es en la época romana cuando probablemente se generaliza más su uso. En la mayoría de casos se utilizaba como material base el hierro, simbolizando la fortaleza de Saturno. Cuando se cristianiza Roma y su Imperio se retoma el ritual, pero adaptado al método Trinitario, según el cual el anillo se colocaba sucesivamente en el dedo pulgar ("En el nombre del Padre"), índice ("del Hijo"), corazón ("y del Espíritu Santo") para acabar en el anular ("Amén").




El uso de los anillos era popular también entre los nobles romanos, no sólo como ornamento, sino también como sello, para lacrar cartas entre otros usos. Por ser un objeto que tenían siempre a mano, solía utilizarse como intercambio en la celebración de contratos, de allí que comenzara a utilizarse como prenda que sellaba el compromiso de matrimonio. Este anillo se utilizaba también para sellar las arcas, los cajones y los utensilios que se conservaban en las despensas junto con los alimentos, para evitar la pérdida y sustracción por parte de los esclavos.



La utilización del oro para fabricar los anillos de boda fue implantada por la Iglesia Católica, que quería realzar la importancia de la celebración.

En la Edad Media, cuando un hombre deseaba casarse con una mujer, debía ofrecer una dote a su familia. Si el novio obsequiaba un anillo de diamante y la novia lo usaba, significaba que se casarían antes de un año.



Hoy en día, la pareja intercambia anillos durante la ceremonia de la boda, aunque el material y formato del anillo no está sujeto a reglas. Tanto pueden ser de oro como de acero, platino o rodio. 







¿Conocíais el origen de esta tradición?





martes, 12 de noviembre de 2013

HISTORIA DE LA FALDA

Queremos dedicar nuestro post de hoy a una prenda que tiene una larga historia y que sigue de moda ...: la falda.



La falda es hoy una de las prendas básicas en cualquier guardarropa femenino. Formal, casual, corta o hasta los tobillos, es y seguirá siendo una prenda muy versátil que puede combinarse con muchas otras piezas para generar atuendos y estilos diferentes.




Para hablar de la historia de la falda tenemos que remontarnos casi hasta el inicio de los tiempos ya que se ha comprobado que las llevaban nuestros antepasados en las cavernas. Inicialmente su cometido era para protegerse contra el frío y las inclemencias del clima. Se trataba tan sólo de un recuadro de tela agujerado por la parte de en medio, por el cual se insertaba en el cuerpo, y se sujetaba con una cuerda en la cintura alta o hasta el pecho. Pero ésta no fue una "moda pasajera" ni mucho menos.



Ya en la época de los sumerios, asirios y egipcios, se crearon ciertas diferencias. Los egipcios, por ejemplo, crearon los plisados, y los hombres la llevaban arriba de la rodilla, mientras que las mujeres la llevaban hasta el tobillo, ajustada al talle y con tirantes.



Durante el imperio romano, el emperador Constantino comenzó a usar la falda hasta la rodilla, hecha de correas anchas de cuero y bordes, extendiendo su uso entre los soldados romanos.



Más tarde el uso de la falda comenzó a ser exclusivo de las mujeres por ser una prenda cómoda y que permitía el movimiento libre de las piernas. Es entonces cuando la falda comienza a transformarse de acuerdo a los momentos históricos, tendencias y necesidades de las mujeres.

En la época medieval, la falda era de cintura muy alta, prácticamente comenzaba justo debajo del busto y llegaba hasta los tobillos o el suelo. Se fabricaba con telas pesadas y oscuras.



Durante la época renacentista, se transformó convirtiéndose en una especie de túnica que tenía un corte imperio y que iba desde los hombros hasta los pies. Al ser una solo pieza, se consideraba más como un vestido, por lo que la falda quedó a un lado.

La falda se retomó en el siglo XVII y hasta el siglo XVIII, periodo en el cual se comenzó a utilizar con una serie de aros cosidos a ésta, lo que la hacían lucir amplia y abultada, de modo que el talle de la mujer se veía extremadamente delgado en comparación con su parte inferior. También se usaba con una estructura metálica que la hacía lucir abombada en la zona posterior. Otra variante más era usarla con este tipo de estructuras de metal, pero a los lados de la cadera, llamada “guarda infantes” debido a la gran anchura que le proporcionaba a la falda. Aunado a esto, en esos siglos las faldas contaban con muchos detalles y adornos, principalmente en su parte trasera.



Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, la falda se comenzó a llevar más estrecha y sin estas estructuras metálicas. Algunas incluso eran un tanto ajustadas al cuerpo para resaltar las curvas. Las telas eran menos pesadas y el largo era hasta el tobillo, pero continuaban siendo algo complicadas para las actividades de la vida diaria.



Es por esto que en los años veinte Coco Chanel propuso otro estilo de prenda, mucho más amplia y corta que facilitaba el movimiento para las mujeres. Así, Chanel logró imponer un nuevo estilo con el llamado “largo Chanel”. Sin embargo, en este periodo la falda comienza a dejarse nuevamente de lado, aunque no desaparece totalmente; se llevaba recta, holgada y hasta la rodilla, y en ocasiones  tableada.



Así continuó durante la década de los años treinta y cuarenta, solo que en estos años, debido a los hechos históricos delicados como la Segunda Guerra Mundial, las telas de las faldas se volvieron de muy baja calidad, y las faldas se hicieron más estrechas, con un largo máximo a la altura de la pantorrilla.

En la década de los cincuenta vuelve el esplendor, triunfa el “New look” de Cristian Dior. La silueta se vuelve a forzar con una cintura muy estrecha, la mujer avispa y por contraste, mucho volumen en hombros, pecho y en la falda que aumenta su vuelo, pero manteniéndose por debajo de las rodillas. 


Durante los años sesenta, surgió un tipo de falda jamás visto antes, y que perdura hasta la actualidad: la minifalda. Fue creada por la británica Mary Quant, inspirada en los automóviles “Mini”. Se caracterizaba por tener un largo que llegaba arriba de la rodilla, algo sumamente escandaloso para la época. Este largo  no solo representaba una moda, sino una forma de expresar la liberación femenina de aquellos tiempos.



Durante los años setenta, se introdujo un estilo de falda a la cintura y sumamente larga que estilizaba la figura, generalmente con motivos florales. Sin embargo la minifalda continuaba en su apogeo.

En los años ochenta, noventa y principios del siglo XXI, se dejaron ver diversos tipos de faldas que se inspiran en los diseños anteriores, con ligeras variaciones en el largo, corte o estampado. Sin embargo a principios del 2000, se impuso con fuerza la microfalda, mucho más corta y provocadora que la minifalda, normalmente de 20 a 30 cm.







Los escoceses usaban la falda más reconocida por todo el mundo de este modelo deviene todos los otros modelos, forman parte de la moda y de sus tradiciones. Su uso con el paso del tiempo, ha sido extrapolado y adaptado al género femenino confeccionando modelos de faldas cortas y hasta la rodilla, de cuadros oscuros y anchos o bien de colores vistosos.



La falda escocesa ha sido elegida la prenda favorita de los hombres. Diseñadores como Vivienne Wastwood, el fallecido Alexander Mc Queen han estado tratando de reinventar esta tradicional prenda, poniéndola más de moda y transformándola en diseño y elegancia. Estos diseñadores han redimido los clásicos tartanes de falda escocesa para adaptarlo a la moda actual. 

Actualmente existe una gran variedad de modelos y diseños, muchos de ellos inspirados en la moda retro de otras épocas, pero fabricadas en cualquier variedad de materiales, texturas y estampados, y con largos que van desde el suelo hasta los muslos. A pesar del paso de los años y de que el pantalón ha ganado mucho terreno en el guardarropa femenino, la falda sigue siendo un básico que toda mujer debe poseer.




Con qué tipo de falda os identificáis más?



martes, 18 de septiembre de 2012

LAS JOYAS EN LA ANTIGUA ROMA


El gusto por los espléndidos trajes, los ricos adornos y por las joyas  y piedras, fue importado de Asia, de allí pasó a Grecia y de ésta a Roma. Los griegos, vecinos próximos de Asia, estuvieron más expuestos al contagio del lujo y a la vida refinada, para después sucumbir como Imperio.

Alejandro Magno participó del gusto persa, y parece que su manto estaba bordado en oro y ricas joyas y llevaba el cuello cubierto totalmente de piedras preciosas. El lujo entre los romanos se inicia en la conquista de Macedonia. Tanto las piedras preciosas, el oro, las perlas, la plata, las sedas, las ricas y sofisticadas esencias, así como la púrpura y la escarlata del voluptuoso Oriente y de la lejana Africa, fueron reunidos dentro de los muros de Cartago, y provocaron en los austeros romanos nuevos gustos, nuevas sensaciones, nuevos placeres y despertando en ellos una insaciable sed de riqueza, comparable solo al afán de dominación y de gloria que les caracterizaba.
 
                                                  
 
Las conquistas, suscitaron en el pueblo romano el interés por el lujo y la magnificencia y el arte de emplear las riquezas. Se dice que data de aquella época el origen de tanta suntuosidad de los romanos, quienes sobrepasaron en exageración más que en buen gusto.

Hubo una primera colección de joyas que se conoció con el nombre de Dactylotheca. Durante mucho tiempo no existió sino esa, hasta que apareció una muy superior. Esta colección estaba formada por rubíes, topacios, diamantes, esmeraldas, ópalos, ónices, gran número de anillos, sellos, brazaletes y cadenas de oro de un exquisito trabajo. Estas joyas se caracterizaban por su gran brillo y magnitud, y era sin lugar a dudas la más rica y lujosa colección proveniente de los príncipes vencidos por los romanos.

 
El emperador romano tenía un manto bordado en oro y joyas que se decía había pertenecido a Alejandro. Estas maravillas eclipsaron al pueblo romano, sin embargo el lujo y el esplendor de las joyas de Mitridates superaron todo lo conocido hasta ese momento. La diadema y la funda de la espada del vencido monarca, estaban totalmente revestidas en pedrería.
 
 

El lujo una vez introducido en Roma hizo rápidos progresos. Pieles de Sicilia y tapices de Babilonia, ambas de las riberas del Báltico al Danubio, y aromas de oriente eran importados a cambio de oro y plata y pedrería.

A pesar de los edictos con que trató de reprimir la locura de los vasallos, César era un entusiasta coleccionista de piedras preciosas, vasos cincelados, estatuas, pinturas, etc., especialmente de obras de antiguos artistas famosos. La casa del Emperador Nerón tenía paredes de nácar con incrustaciones de oro y piedras preciosas. En los grandes juegos instituidos por este se regalaban billetes que eran premiados con pájaros, vasos de varias clases, trigo, oro, plata, perlas, piedras preciosas y pinturas.



Heliogábalo usaba sandalias con incrustaciones de pedrería de gran valor, y nunca lucía dos veces el mismo par.

Calígula construyó barcos enteramente en madera de cedro con las popas revestidas de las más bellas piedras preciosas. El manto del Soberano estaba bordado en hilos de oro y enjoyado en piedras preciosas, y hasta su caballo predilecto, hacía sus paseos cubiertos con mantillas de púrpura y collar de perlas.



En el reinado de Antonino fue el momento en que se llegó al mayor exceso de lujo y suntuosidad tanto en edificios, jardines, muebles, banquetes y joyas de todas las clases.

Cuando el furor por estas últimas llegó a su máximo esplendor, ya no bastó para satisfacer la vanidad de sus nobles, dueños del mundo, la calidad de las piedras y su trabajo de orfebrería, sino que también era importante su ilustre origen. Un anillo, un vaso o una diadema de perlas, era preciso que por su genealogía ascendiesen hasta la mismísima Cleopatra…

 
¿Qué opinión te merece la suntuosidad por la riqueza de esta época?

martes, 21 de agosto de 2012

LAS JOYAS EN LA HISTORIA


Queremos iniciar con este post un repaso al papel que han desarrollado las joyas lo largo de la historia: su significado, materiales, técnicas, diseño, …

Originariamente, la joya fue elemento esencial del adorno de mujeres y  guerreros. En oriente medio desempeñó  un papel mágico de protección, como el amuleto y el tatuaje. El arte egipcio produjo joyas de gran belleza, especialmente collares y pendientes, en el que el metal se adornaba con incrustaciones .



Los romanos emplearon en sus joyas todas las piedras conocidas en la época, consiguiendo gran maestría en los engarces.



El anillo fue símbolo de autoridad, y hubo verdaderas reglas jerárquicas en su uso.

A partir del siglo XIII empezaron a cobrar fama los orfebres parisienses, quienes popularizaron el cincelado. Esta técnica se perfeccionó en el renacimiento, época en que la joyería alcanzó gran desarrollo.

La joyería italiana, cuyos centros más importantes fueron Florencia y Milán, rebasó fronteras.



La talla de las piedras preciosas en la elaboración de las joyas data de fines del siglo XVI. En el siglo XVII predominaron nuevas técnicas. El cincelado fue sustituido por el engarce.

En España, los metales preciosos y las gemas de América dieron nuevo impulso a la joyería a partir de los inicios del siglo XVI. Entre los artistas que se dedicaron a la talla y grabado de piedras sobresalió Jacometrezzo, italiano radicado en Madrid.



En el siglo XVIII, la piedra mas apreciada fue el diamante, tallado en facetas y combinado con frecuencia con la gema de color.

El reloj, de oro cincelado, solía llevar incrustadas medias perlas y diamantes.

El norteamericano, Tiffany combinó la decoración japonesa con los efectos de martillado.

La joyería del acero, introducida en Francia hacia 1640, tuvo gran desarrollo en España en el siglo XIX.

La escuela de joyería española, aporta nombres significativos y una gran tradición, proveniente especialmente del auge que consiguió durante el modernismo: los Capdevila, A.Bisbe y A. Serrahima, seguidos por una generación más joven, que en la década de los ochenta consiguieron gran renombre internacional: R.Puig, Cuyas, Chelo Sastre, Chús Borés y A. Font, entre otros.



Respecto de la producción, la joya sigue perteneciendo a tres campos: el del joyero, que produce en sus talleres; el del artesano creador, que fabrica por sí mismo la joya que ha concebido, y, por último, el del artista, que diseña joyas derivadas de su obra y que las hace ejecutar.

Esto ha sido un breve repaso por la historia de las joyas, como podéis observar la joya ha sido complemento en todo el mundo y en todas las épocas.

¿Qué prefieres,  las joyas antiguas o las modernas?