Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de agosto de 2014

HISTORIA DE LA BISUTERIA

Repasaremos en nuestro post la historia de la bisutería, desde sus inicios al día de hoy. Como es lógico, siempre ha estado muy ligada su evolución al desarrollo de la joyería. 




El origen de la bisutería es casi paralelo al de la especie humana, y aparece básicamente con fines mágicos y de protección. Ya en tiempos del Paleolítico el hombre usaba objetos naturales minerales y animales como ornamento personal, para reforzar su imagen o su personalidad.




Usaron los minerales como sus primeras herramientas y sus primeras armas, pero enseguida escogieron algunas piedras, bien como talismanes o como simples adornos para diferenciarse de sus semejantes.
Sus primeras piezas fueron huesos dientes, conchas, caracoles... objetos sencillos de encontrar.



La bisutería ha sido parte de la cultura durante casi 300 años. En el siglo XVIII la bisutería se realizaba con vidrio y comenzó a recibir importancia, pero no fue hasta casi un siglo después, en el XIX, que la bisutería de materiales semipreciosos entró en el mercado. El uso de estos materiales en la fabricación dió acceso a la masificación de la bisutería. 



La bisutería se hizo aún más popular por varios diseñadores de mediados del siglo XX, como por ejemplo: Crown Trifari, Dior, Chanel, Monet, Napier, Corocraft, etc.

Y aunque históricamente la /fama se la ha llevado Coco Chanel, Poiret  fue el primero en arriesgarse con la bisutería. En 1913 incorporó piezas que imitaban a la alta joyería en su colección, y por primera vez las mujeres se atrevieron a lucirla sin considerarla vulgar. Después Chanel se las ingenió para destacar. Se inventó unas perlas de enorme tamaño y comercializó cristales en colores que nunca se habían visto en las gemas. Se empeñó en que se notase que aquellas piezas eran de mentira. Pero aún dió un paso más: ¿por qué no combinar piezas verdaderas y falsas y así hacer dudar a la gente?




Como ya sabemos, funcionó muy bien. En 1924 abrió su primer taller de joyería y se atrevió a ponerse las piezas que en él se fabricaban a plena luz del día, cuando hasta el momento sólo se concebían como complementos de noche. 

Entre 1935 y 1945 se abre un periodo "retro", que fue una lucha constante de los diseñadores con el arte, en que ya surgió la producción en masa,  y los materiales naturales se fusionaron con los plásticos.
Predominaron flores, lazos, piedras transparentes, motivos ecuestres, ...
Después de la Segunda Guerra Mundial, la bisutería empezó a distinguirse con diseños más tradicionales y discretos.

Los  estilos de bisutería atrevidos y grandes que se usaban en el  período retro pasaron de moda y fueron reemplazados por estilos más sencillos de la década del 1950 y 1960,  basados en broches y joyas con estilos navideños, imitaciones de diamantes, joyería muy costosa en color negro, pulseras gruesas, etc.



Hoy en día podemos encontrar multitud de estilos de bisutería en formas, materiales, diseños, ...







En el periodo actual, se logró con las nuevas tecnologías y la ayuda de la ingeniería la elaboración de una nueva  bisutería  llamada “Belleza Inteligente”.



Esta Bisutería se elabora  con materiales preciosos a muy bajo costo y de  similar satisfacción con un material llamado “Goldfilled”, o piezas de mayor calidad bañadas en oro o rodio, como en el caso de Lannel  - Rommanel, con 3 baños de oro y 5 años de garantía.





martes, 29 de julio de 2014

LAS JOYAS EN LA EDAD MEDIA

En anteriores posts hemos dado un  repaso a las joyas de otras épocas como la romana o la egipcia.

Hoy queremos prestar atención a las joyas de la Edad Media.



Tras la caída de Roma se siguieron utilizando las formas y técnicas propias de la joyería romana. Las tribus bárbaras del este de Europa, hábiles en el trabajo del metal, combinaron tradiciones romanas tales como la filigrana con la tradición bizantina del alveolado (técnica para decoración de objetos metálicos mediante incrustaciones de piedras preciosas, vidrio, y otros materiales), introduciendo sus propias variaciones regionales.





El oro y la plata fueron los metales que más utilizaron los artesanos de esta época. La mayor parte del oro provenía de acuñaciones de monedas bizantinas y árabes, y el resto se obtenía principalmente de la explotación de los auríferos de Nigeria y la Costa de Oro. La plata procedía de Europa occidental (Melle en Francia y Cerdeña en Italia).



En el siglo XI los broches, por lo general circulares, fueron una de las joyas más utilizadas. Los anillos y los colgantes engastados o esmaltados (en forma de crucifijo, de cualquier otro motivo religioso o como relicario) eran otras formas típicas de joyería de la época.





En los siglos XIV y XV collares y joyeles (colgantes prendidos en redecillas o cosidos a la ropa) se convirtieron en parte integrante del atuendo.

El esmalte pierde la preferencia y se reemplaza por los diamantes, adornos de botones de plata, oro o perlas. Las hebillas incrustadas de pedrerías alcanzan grandes dimensiones. Tanto hombres como mujeres adoraban llevan los dedos cargados de anillos.




La devoción introduce en el atuendo los rosarios, cuyas cuentas son de oro, de hueso, de cuerno, de marfil, de coral, de nácar, de ámbar o de azabache.



En la Edad Media, en Europa, la joyería adquirió notable relevancia. A finales del siglo XVI se inicio el tallado de las piedras preciosas, y en España los metales nobles traídos de América dieron gran impulso a las artes suntuarias.




En los siglos de la edad media Europea, las joyas eran usadas exclusivamente por los ricos comerciantes, caballeros nobles, religiosos, miembros de la familia real y nobles, por lo que la joya era un privilegio fundamentalmente de la aristocracia.



La joya representaba el poder, la autoridad y durante mucho tiempo alternó este símbolo con el poder de curar enfermedades o de realizar hechizos. Más tarde, las piedras preciosas se utilizaron como regalo para simbolizar el amor cortesano.



martes, 7 de enero de 2014

HISTORIA DE LOS ANILLOS DE BODA

Un anillo de boda, usado como símbolo en su celebración, representa el compromiso entre las personas contrayentes. 



La costumbre establece que la pareja debe entregarse mutuamente anillos como símbolo de alianza matrimonial, colocándoselos en la ceremonia nupcial. El anillo matrimonial se coloca en el dedo anular, aunque las distintas tradiciones establecen su uso en una u otra mano



Se trata realmente de una costumbre que no es esencial en la celebración del matrimonio: su ausencia no invalida el consentimiento dado en la ceremonia y, por lo tanto, el matrimonio celebrado sin el intercambio de los anillos sería perfectamente válido.



Pero ... ¿sabéis cuál es el origen de esta tradición?

Existen diversas teorías sobre el origen de los anillos de boda, y en cualquier caso debemos remontarnos a muchos siglos atrás.

Constan registros que muestran que el uso del anillo de boda se empleaba ya en el antiguo Egipto, sobre el año 2.700 a.C. Según la tradición, la argolla entregada servía para proteger a la novia de los malos espíritus. Su forma circular simbolizaba la eternidad (por carecer de principio y final). Los esposos egipcios renovaban cada año su promesa de amor e igualmente ocurría con los anillos.



También los matrimonios hebreos, sobre el año 1.500 a.C., se intercambiaban anillos de boda, aunque los colocaban en el dedo índice. Algo parecido ocurría en esa época en India, donde el dedo pulgar era el escogido para colocar el anillo. 




En el siglo III a.C., los griegos comenzaron a utilizar los anillos en el dedo anular, debido a que pensaban que por allí pasaba la vena que va al corazón, con lo cual estaba en contacto directo con los sentimientos. También son aportación griega las inscripciones interiores en los anillos, reflejando las iniciales o los nombres y la fecha del enlace como refuerzo de la unión.

Es en la época romana cuando probablemente se generaliza más su uso. En la mayoría de casos se utilizaba como material base el hierro, simbolizando la fortaleza de Saturno. Cuando se cristianiza Roma y su Imperio se retoma el ritual, pero adaptado al método Trinitario, según el cual el anillo se colocaba sucesivamente en el dedo pulgar ("En el nombre del Padre"), índice ("del Hijo"), corazón ("y del Espíritu Santo") para acabar en el anular ("Amén").




El uso de los anillos era popular también entre los nobles romanos, no sólo como ornamento, sino también como sello, para lacrar cartas entre otros usos. Por ser un objeto que tenían siempre a mano, solía utilizarse como intercambio en la celebración de contratos, de allí que comenzara a utilizarse como prenda que sellaba el compromiso de matrimonio. Este anillo se utilizaba también para sellar las arcas, los cajones y los utensilios que se conservaban en las despensas junto con los alimentos, para evitar la pérdida y sustracción por parte de los esclavos.



La utilización del oro para fabricar los anillos de boda fue implantada por la Iglesia Católica, que quería realzar la importancia de la celebración.

En la Edad Media, cuando un hombre deseaba casarse con una mujer, debía ofrecer una dote a su familia. Si el novio obsequiaba un anillo de diamante y la novia lo usaba, significaba que se casarían antes de un año.



Hoy en día, la pareja intercambia anillos durante la ceremonia de la boda, aunque el material y formato del anillo no está sujeto a reglas. Tanto pueden ser de oro como de acero, platino o rodio. 







¿Conocíais el origen de esta tradición?





martes, 12 de noviembre de 2013

HISTORIA DE LA FALDA

Queremos dedicar nuestro post de hoy a una prenda que tiene una larga historia y que sigue de moda ...: la falda.



La falda es hoy una de las prendas básicas en cualquier guardarropa femenino. Formal, casual, corta o hasta los tobillos, es y seguirá siendo una prenda muy versátil que puede combinarse con muchas otras piezas para generar atuendos y estilos diferentes.




Para hablar de la historia de la falda tenemos que remontarnos casi hasta el inicio de los tiempos ya que se ha comprobado que las llevaban nuestros antepasados en las cavernas. Inicialmente su cometido era para protegerse contra el frío y las inclemencias del clima. Se trataba tan sólo de un recuadro de tela agujerado por la parte de en medio, por el cual se insertaba en el cuerpo, y se sujetaba con una cuerda en la cintura alta o hasta el pecho. Pero ésta no fue una "moda pasajera" ni mucho menos.



Ya en la época de los sumerios, asirios y egipcios, se crearon ciertas diferencias. Los egipcios, por ejemplo, crearon los plisados, y los hombres la llevaban arriba de la rodilla, mientras que las mujeres la llevaban hasta el tobillo, ajustada al talle y con tirantes.



Durante el imperio romano, el emperador Constantino comenzó a usar la falda hasta la rodilla, hecha de correas anchas de cuero y bordes, extendiendo su uso entre los soldados romanos.



Más tarde el uso de la falda comenzó a ser exclusivo de las mujeres por ser una prenda cómoda y que permitía el movimiento libre de las piernas. Es entonces cuando la falda comienza a transformarse de acuerdo a los momentos históricos, tendencias y necesidades de las mujeres.

En la época medieval, la falda era de cintura muy alta, prácticamente comenzaba justo debajo del busto y llegaba hasta los tobillos o el suelo. Se fabricaba con telas pesadas y oscuras.



Durante la época renacentista, se transformó convirtiéndose en una especie de túnica que tenía un corte imperio y que iba desde los hombros hasta los pies. Al ser una solo pieza, se consideraba más como un vestido, por lo que la falda quedó a un lado.

La falda se retomó en el siglo XVII y hasta el siglo XVIII, periodo en el cual se comenzó a utilizar con una serie de aros cosidos a ésta, lo que la hacían lucir amplia y abultada, de modo que el talle de la mujer se veía extremadamente delgado en comparación con su parte inferior. También se usaba con una estructura metálica que la hacía lucir abombada en la zona posterior. Otra variante más era usarla con este tipo de estructuras de metal, pero a los lados de la cadera, llamada “guarda infantes” debido a la gran anchura que le proporcionaba a la falda. Aunado a esto, en esos siglos las faldas contaban con muchos detalles y adornos, principalmente en su parte trasera.



Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, la falda se comenzó a llevar más estrecha y sin estas estructuras metálicas. Algunas incluso eran un tanto ajustadas al cuerpo para resaltar las curvas. Las telas eran menos pesadas y el largo era hasta el tobillo, pero continuaban siendo algo complicadas para las actividades de la vida diaria.



Es por esto que en los años veinte Coco Chanel propuso otro estilo de prenda, mucho más amplia y corta que facilitaba el movimiento para las mujeres. Así, Chanel logró imponer un nuevo estilo con el llamado “largo Chanel”. Sin embargo, en este periodo la falda comienza a dejarse nuevamente de lado, aunque no desaparece totalmente; se llevaba recta, holgada y hasta la rodilla, y en ocasiones  tableada.



Así continuó durante la década de los años treinta y cuarenta, solo que en estos años, debido a los hechos históricos delicados como la Segunda Guerra Mundial, las telas de las faldas se volvieron de muy baja calidad, y las faldas se hicieron más estrechas, con un largo máximo a la altura de la pantorrilla.

En la década de los cincuenta vuelve el esplendor, triunfa el “New look” de Cristian Dior. La silueta se vuelve a forzar con una cintura muy estrecha, la mujer avispa y por contraste, mucho volumen en hombros, pecho y en la falda que aumenta su vuelo, pero manteniéndose por debajo de las rodillas. 


Durante los años sesenta, surgió un tipo de falda jamás visto antes, y que perdura hasta la actualidad: la minifalda. Fue creada por la británica Mary Quant, inspirada en los automóviles “Mini”. Se caracterizaba por tener un largo que llegaba arriba de la rodilla, algo sumamente escandaloso para la época. Este largo  no solo representaba una moda, sino una forma de expresar la liberación femenina de aquellos tiempos.



Durante los años setenta, se introdujo un estilo de falda a la cintura y sumamente larga que estilizaba la figura, generalmente con motivos florales. Sin embargo la minifalda continuaba en su apogeo.

En los años ochenta, noventa y principios del siglo XXI, se dejaron ver diversos tipos de faldas que se inspiran en los diseños anteriores, con ligeras variaciones en el largo, corte o estampado. Sin embargo a principios del 2000, se impuso con fuerza la microfalda, mucho más corta y provocadora que la minifalda, normalmente de 20 a 30 cm.







Los escoceses usaban la falda más reconocida por todo el mundo de este modelo deviene todos los otros modelos, forman parte de la moda y de sus tradiciones. Su uso con el paso del tiempo, ha sido extrapolado y adaptado al género femenino confeccionando modelos de faldas cortas y hasta la rodilla, de cuadros oscuros y anchos o bien de colores vistosos.



La falda escocesa ha sido elegida la prenda favorita de los hombres. Diseñadores como Vivienne Wastwood, el fallecido Alexander Mc Queen han estado tratando de reinventar esta tradicional prenda, poniéndola más de moda y transformándola en diseño y elegancia. Estos diseñadores han redimido los clásicos tartanes de falda escocesa para adaptarlo a la moda actual. 

Actualmente existe una gran variedad de modelos y diseños, muchos de ellos inspirados en la moda retro de otras épocas, pero fabricadas en cualquier variedad de materiales, texturas y estampados, y con largos que van desde el suelo hasta los muslos. A pesar del paso de los años y de que el pantalón ha ganado mucho terreno en el guardarropa femenino, la falda sigue siendo un básico que toda mujer debe poseer.




Con qué tipo de falda os identificáis más?